Scream: una ‘recuela’ que vuelve a sus bases

Título original: Scream

Año: 2022

Duración: 114 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Matt Bettinelli-Olpin, Tyler Gillett

Guion: Guy Busick, James Vanderbilt, Kevin Williamson

Música: Brian Tyler

Fotografía: Brett Jutkiewicz

Reparto: Courteney Cox, Neve Campbell, David Arquette, Jack Quaid, Jenna Ortega, Melissa Barrera, Marley Shelton, Kyle Gallner, Dylan Minnette,

Productora: Spyglass Media Group, Lantern Entertainment, Miramax, Outerbanks Entertainment,  Distribuidora: Paramount Pictures

Género: Terror. Thriller.

Corría el año 1996 cuando uno de los grandes maestros del terror en Hollywood, mente maestra detrás de clásicos de culto como The Hills Have Eyes (1977), La Serpiente y el Arcoiris (1988) y aquel que dentro de sus pesadillas encontró a una de las míticas figuras del género slasher que salvó a la productora New Line Cinema de la bancarrota en Freddy Krueger y su Pesadilla en la Calle del Infierno (1984), volviera a las andadas para hacer un homenaje/sátira a todo el subgénero que ayudó a cimentar con la ayuda de un asesino enmascarado conocido como Ghostface en Scream: Grita Antes de Morir.

Veinticinco años han pasado y para conmemorar este largo tiempo de una saga que se ha jactado de burlarse de las reglas del slasher ofreciendo momentos tan irregulares como interesantes en sus cuatro entregas anteriores, los realizadores Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillet (Boda Sangrienta, 2019), miembros del colectivo Radio Silence y nada ajenos al terror, toman las riendas  de una quinta entrega que nos lleva de vuelta al pueblo maldito de Woodsboro, California con gritos, sangre, risas y una nostalgia respetuosa hacia la creación original de Craven.

En esta nueva entrega, el foco del sanguinario Ghostface (con la voz característica de Roger L. Jackson) es una joven llamada Sam Carpenter (Melissa Barrera) que tendrá que volver a su pueblo natal para descubrir al culpable de los asesinatos atroces que ocurren. Para ello, se enfrentará a algunos fantasmas del pasado y requerirá ayuda de los únicos sobrevivientes de la saga: Dewey (David Arquette), Gale Weathers (Courtney Cox) y la scream queen Sidney Prescott (Neve Campbell), que buscarán poner fin de una vez por todas a las cuchilladas de este asesino.

Algo que destaca mucho del filme es la forma en que rescata toda esa nostalgia de la primera entrega sin dejar de ser mordaz. Ahora, la sátira no es el género slasher sino la forma de actuar de la generación Z, las nuevas formas de hacer terror y todo aquello que tiene que ver con el fandom tóxico o la necesidad de sobreexplotar sagas sin respetar siquiera sus raíces, algo que intentó también hacer Matrix Resurrecciones (Wachowski, 2021) pero no logró del todo.

Esta nueva generación, dependiente de los celulares y la vida electrónica, de aquellos a quienes parece que nada les da miedo y todo les aburre, se ven de repente azotados por una leyenda que cobra vida, trascendiendo mas allá de la ficción o el pasado para vivirla en su propio día a día. La amenaza de este Ghostface es palpable de esa forma, explotando como lo haría Craven, esta sátira que logra una situación meta en su narrativa.

Aquí entra uno de los mayores aciertos de esta dupla de realizadores: regresan al origen de las cosas y no dudan en soltar comentarios duros en contra de los fanáticos extremos o de esa sobreexplotación que va perdiendo el enfoque o la esencia de lo que alguna vez fue una propuesta original. Aquí, James Vanderbilt y Guy Busick aprovechan todo ese aire de la primer Scream para llenarla de homenajes sin caer en el absurdo pero si generando un entretenimiento que cumple con su dosis de slasher así como de burla a todo lo que se ha hecho con Ghostface, llegándose a meter incluso con la falta de creatividad en Hollywood que lleva a los realizadores a reciclar ideas de la peor forma.

Para ello, recibe el apoyo de dos generaciones que representan justo a las dos diferentes audiencias de la saga. Primero, los veteranos, aquellos que como audiencia nos tocó crecer con la franquicia, su larga ausencia y la constante presencia de Wes Craven siempre detrás de ellas, misma que es representada por el cast original. Luego siguen los nuevos, aquellos jóvenes que de repente se encuentran tal vez por primera ocasión a este tipo de slasher o a quienes no les causa mayor cosa que gracia, a esa generación z representada por la protagonista Sam (Barrera) y los amigos de su hermana menor, tendiendo un puente entre ambos que tiene que generarse para que la saga continúe o llegue a un digno final, similar a lo hecho en otras cintas como Ghostbusters: El Legado (Reitman, 2021) o la serie de Cobra Kai.

La brutalidad de los asesinatos de Ghostface sigue estando en aumento, siendo una violencia un tanto más gráfica que en la original pero que no deja de ser característica de la saga, creando cierta tensión con una partitura en la que se extraña al gran Marco Beltrami, compositor de cabecera de las cuatro anteriores, dando paso a Brian Tyler, que no hace mal su trabajo aunque no llega a ser tan memorable como en las pasadas. Esto, aunado a un diseño de producción que remite directamente a aquella primer cinta de 1996, especialmente en el último acto, da el toque final necesario de nostalgia bien llevada.

Así, esta quinta entrega de Scream que ahora llega a manos de Paramount Pictures, aprovecha esa nostalgia por la original en muchos sentidos sin querer reinventar o buscar el hilo negro del slasher, sino que busca divertir y burlarse del terror moderno que peca a veces de ser pretencioso o profundo últimamente y deja de lado el enfoque de entretenimiento que a veces el género también otorga, haciendo referencias a cintas recientes, actualizando el comentario crítico a los tiempos modernos y entregando una carta meta terrorífica de amor a una de las obras más queridas de la década de los 90s para todos los amantes del género. Sin duda una ‘recuela’ que vale la pena porque recuerda a sus orígenes y de la cual, seguramente, Wes Craven estaría orgulloso.

Aarón Navarro

Comunicólogo, melómano, cinéfilo, amante de la lectura. Escribo opiniones/reseñas de películas y series.