Reseña del anime: So I’m a spider. So what?

Director                Shin Itagaki

Producido por    Jōtarō Ishigami

Guion    Okina Baba, Yūichirō Momose

Estudio Millepensee

Cadena televisiva   AT-X, Tokyo MX, BS11, KBS, SUN, TVA

Música por          Shūji Katayama

Licenciado por   Crunchyroll

Episodios             24 (En emisión)

 

La idea de la reencarnación no es ni por asomo nueva en el mundo del anime, más por las creencias de su propia religión que como algo fantástico, como lo vemos de este lado del globo. Sin embargo, así como ha sido un elemento más que común en diversas tramas, entretejiendo alrededor desde historias del Japón antiguo –Inuyasha−, hasta usándolo como pretexto para desencadenar la magia –Sakura Card Captor−, no en todos las narrativas termina por funcionar e incluso, como todo, pareciera estarse gastando por un uso excesivo que por sí mismo no logra encausar el título al éxito.

A primera vista, este sería el caso de So I’m spider. So what? (Soy una araña ¿Y ahora qué?) ya que sin siquiera una explicación de fondo o un pequeño acercamiento a la “normalidad” antes del desastre, nos presentan a una araña que acaba de nacer −desde una perspectiva bizarra y hasta algo atemorizante para quienes tenemos aracnofobia−, pero que luce completamente atemorizada de lo que ve y siente.

A través de sus ojos, que deberían ser ocho, vamos descubriendo el entorno y la extraña pantalla de habilidades con la que se le ha dotado, haciéndonos partícipes no sólo de su sorpresa sino de su afirmación: Me morí y reencarné en una araña, lo cual será la primera certeza que se tiene en un mundo de caos que puede pasar de lo cómico a lo terrorífico con la misma facilidad con que se ganan puntos de habilidad y experiencia.

Sí, porque si la idea de reencarnar en un arácnido te parece descabellada, déjame decirte que además nuestra protagonista renace en un mundo sacado de los videojuegos que tanto amaba siendo humana. En su nueva vida gana puntos por cada enemigo o misión a vencer, los cuales puede usar a voluntad para mejorar o comprar habilidades que le ayuden a mantenerse con vida.

Seguir la vida de una araña, quizás, te parecería absurdo o aburrido; sin embargo, nos hemos olvidado del resto de adolescentes que estaban con la protagonista a la hora de que, según sus vagos recuerdos, algo explotara. Como cabría de esperarse ellos también han reencarnado, pero en personajes miembros de la corte o elfos, ya que lejos de las profundidades donde habita la protagonista el nuevo mundo parece poblarse por seres fantásticos que se rigen por una monarquía y que no hace más que hacerte pensar que todo podría ser una treta tipo Sword Art Online.

En un principio, los compañeros de Kumoko (niña araña) no parecen preocupados de este cambio, porque al menos están juntos y tienen pulgares, pero como un anime no podría durar más de cinco capítulos mostrándonos sólo comedia, adaptación y animales gigantes que caen en telarañas, en algún momento tendría que aparecer algún villano que al menos nos dé una esperanza de que podrán reunirse las dos historias paralelas.

Aunque los saltos que dan de una historia a otra parecen abruptos en sus primeros episodios, conforme la trama avanza, éstos cambios de punto de vista mantienen el ritmo de toda la trama, ya que mientras a Kumoko le toca cargar con la parte cómica y bizarra, las vivencias de Shun, quien parece ser el personaje principal en la segunda historia, dan sentido a la trama aportando datos del pasado, presente y un posible futuro que podría terminar reuniéndolos.

Los personajes son una mezcla de clichés existentes en toda la animación japonesa, mientras que otros se valen de los mismos a forma de sátira para brindar una comedia que difiere de la acostumbrada en un anime que a simple vista pareciera sin sentido e incapaz de sostener la trama tan enredada que presenta, y que termina por ser una de las grandes sorpresas de la temporada y una palomita para Crunchyroll Originals.

Ivonne Koike

Licenciada en Comunicaión y periodismo, otaku y amante de la lectura. Creadora de contenido y un poquito rara y loca.