Reseña de la Película: Viejos

Título original: Old
Año: 2021
Duración: 108 min.
País: Estados Unidos
Dirección: M. Night Shyamalan
Guion: M. Night Shyamalan.
Novela gráfica: Pierre-Oscar Lévy, Frederick Peeters
MúsicaTrevor Gureckis
Fotografía: Mike Gioulakis
Reparto: Gael García Bernal, Vicky Krieps, Thomasin McKenzie, Rufus Sewell, Abbey Lee, Ken Leung, Alex Wolff, Eliza Scanlen, Embeth Davidtz, Aaron Pierre, Nikki Amuka-Bird, Emun Elliott, Jeffrey Holsman, Daniel Ison
Productora: Blinding Edge Pictures, Universal Pictures.
Distribuidora: Universal Pictures
Género: Thriller. Intriga. Fantástico | Cómic

La insoportable levedad de envejecer

En 1999, un realizador nacido en India y criado en la ciudad de Filadelfia, EEUU, estrenaría su tercer largometraje. Una obra que, a casi veintidós años de su lanzamiento ha envejecido bien al mostrarnos a Bruce Willis fuera de sus habituales papeles en un relato de fantasmas con una vuelta de tuerca que nadie esperaba. Esa cinta fue El Sexto Sentido (1999), que consiguió gran aplauso y reconocimiento de la crítica y el público por igual. 

Fue así que el joven Manoj Nelliyatu Shyamalan, mejor conocido como M. Night Shyamalan, se abrió paso en una industria como lo es Hollywood que le ha dejado en su camino grandes resultados así como duros fracasos. Pero parece que el tiempo ha sido bueno con él al darle un segundo aire en el que ha sabido aprovechar la oportunidad. 

Ahora, el cineasta llega con una adaptación de la novela gráfica de Pierre Oscar Levy y Frederik Peeters titulada Castillo de Arena, para hacernos reflexionar acerca de la inevitabilidad del tiempo y sus consecuencias en la película Viejos, en la que una familia llega a una playa escondida sin saber que tiene un mortal efecto del cual no podrán escapar fácilmente. 

 

Shyamalan, que también adapta el guion, se da a la tarea de plantearnos un lugar paradisíaco en el que esta familia, liderada por Guy y Prisca Cappa (Gael García Bernal y Vicky Krieps), junto a sus dos hijos, pareciera tener la vida perfecta pero que en realidad está al borde del colapso. Así, la aparente calma familiar y el paraíso parecen convertirse en una vía de escape para la realidad que no quieren enfrentar. 

Al lado de ellos, hay otros personajes interesantes, otras familias que parecen tener ciertos problemas dentro de su aparente armonía. Incluso hay una pareja que trata de escapar de su realidad al tomar estas vacaciones en un lugar alejado pero bello que les haga pensar en todo menos en las consecuencias que,  inevitablemente, tendrán que enfrentar al llegar a esta playa oculta que no piensa dejarlos ir tan fácilmente. 

Es este lugar, este paisaje hermoso el que juega un papel primordial en Viejos. Aquí, el tiempo y su naturaleza son diferentes, funcionando así como el detonante perfecto para un suspenso interesante en el que todos los personajes que se encuentran en este lugar tendrán que ver la forma de salir o de acabar muertos mientras el reloj sigue su curso y los años les caen encima. 

Uno de los mejores aciertos que tiene Shyamalan es el cast. Casi todos logran buenas actuaciones que van transmitiendo no sólo la angustia de la situación que enfrentan como grupo, sino los estragos que poco a poco van haciendo mella en ellos, destacando la labor de Rufus Sewell como un doctor un tanto problemático o la joven promesa Thomasin McKenzie, que interpreta a la hija mayor del matrimonio Cappa, logrando un buen balance entre el miedo y la desesperación a la que enfrenta. 

Otro gran punto es el trabajo de cámara de Shyamalan, uno que nos recuerda a esos viejos trabajos suyos como Señales (2002)o La Aldea (2004). Aquí, la cámara es testigo de este envejecimiento paulatino y sus consecuencias generando un suspenso al no mostrar lo más evidente ni caer en lo gráfico. Además, resulta interesante ver los movimientos de cámara que hace durante la cinta, algo que le da dinamismo a lo visual sin necesidad de mostrarnos todo a detalle así como el maquillaje, que demuestra que no se necesita saturar de efectos especiales una cinta que nos muestre el miedo profundo de envejecer. 

Lo realizado por el compositor Trevor Gureckis y el fotógrafo Mike Gioulakis, recientes colaboradores de Shyamalan, contribuye a esta atmósfera que causa este choque entre lo bello de la playa con la mortalidad del encierro, remitiendo a esa sensación que daba la serie televisiva de Lost (2004 – 2010), una especie de purgatorio que, en el caso de Viejos, se convierte en una carrera contra reloj. 

Más allá de los aciertos, Viejos también padece de algunos de los vicios que Shyamalan siempre ha tenido. En este filme, no hay realmente una vuelta de tuerca asombrosa o algo tan sorpresivo que sacuda la perspectiva del filme, entregándonos tal vez el final más a modo y sobre explicado de toda su carrera. Eso, aunado a un enfoque donde el desenlace se va alargando para mostrar la postura y crítica mordaz del director hacia las farmacéuticas hacen que pierda un poco de impacto la verdadera metáfora del proyecto. También existe la desafortunada interpretación de Vicki Krieps, que es la única que desentona en el cast haciendo poco creíble su papel. 

Como un castillo de arena, todo es temporal. Constrúyelo, atiéndelo, disfrútalo. Y cuando llegue el momento, déjalo ir”, decía Jack Kornfield. Esa idea es, en esencia, lo que Viejos pone a pensar a la audiencia, el no dar por sentado lo que hacemos, el valorar los actos y en el qué sería de la vida si de repente se nos fuera de las manos tan rápido, como si la muerte fuera la marea y se llevara ese castillo llamado vida. 

Es esa reflexión dura la que hace que este más reciente filme de Shyamalan, más allá de sus fallos en partes del guion o en el clímax predecible que rompe con su estilo, Viejos sirve como una lección para valorar el ciclo de vida que, eventualmente, se termina agotando ante la insoportable levedad del envejecer, la pérdida y la muerte.

Aarón Navarro

Comunicólogo, melómano, cinéfilo, amante de la lectura. Escribo opiniones/reseñas de películas y series.