Reseña de la película: Titane

Título original: Titane

Año: 2021

Duración: 108 min.

País: Francia

Dirección: Julia Ducournau

Guion: Julia Ducournau

Música: Jim Williams

Fotografía: Ruben Impens

Reparto: Agathe Rousselle, Vincent Lindon, Garance Marillier, Myriem Akeddiou, Dominique Frot, Nathalie Boyer, Théo Hellermann, Mehdi Rahim-Silvioli, Anaïs Fabre, Lamine Cissokho, Céline Carrère, Mara Cisse

Productora: Coproducción Francia-Bélgica; Kazak Productions, Frakas Productions

Género: Thriller. Drama. Ciencia ficción | Asesinos en serie. Crimen

Este 2 de diciembre llegará a cines, de la mano de Cine Caníbal, la cinta francesa Titane, misma que se llevó a casa la Palma de oro a mejor película en Cannes, pero también desencadenó una fuerte polémica entre la crítica debido a todos los artilugios fantásticos que se entretejen con la trama para incomodar, causar reflexión o simplemente desarrollar la historia.

Titanio lleva este nombre debido a la peculiaridad de su protagonista, poseedora de una placa de titanio en la cabeza a causa de un accidente sufrido –y provocado− cuando era pequeña, tras lo cual –y quizás debido a− comienza a tener un gusto por los autos de forma sexual, aunque sería más correcto decir que siente deseo y alguna clase de afecto por su propio auto que no sólo es su “lugar de trabajo”, amante y vehículo, sino también su compañero de fechorías.

Sin embargo, esto no será ni por asomo el eje de la historia. Las consecuencias de uno de estos encuentros − de los cuales seguro hubo más, aunque la cinta no lo muestre −será únicamente un agravante que desencadenará la transformación de Alexa en Andrei –el cual nos recuerda a Christine, pero en versión correspondida y sin alienación de mentes−, niño desaparecido hace varios años y a quien suplanta en un intento de escapar, quizás, de ella misma.

Uno de los grandes aciertos de esta cinta es que puede tener diversas interpretaciones, dependiendo de quien la mire. Son tantos los temas que convergen en esta trama fantástica que necesitaría varias páginas para dedicarles un par de párrafos –no digamos desarrollar− cada uno de ellos. Y es por esto que Titane no está hecha para un público sensible y cerrado que no esté abierto a una historia cruda e incómoda, pero que también posee belleza y compasión.

Alexa tiene una buena vida en lo económico, pero no así en relación con su familia ¿por qué? Eso no lo sabremos y quizás tampoco importe porque no se espera que el espectador haga un análisis de su psique o desviaciones. Alexa es y siempre ha sido Alexa, con un humor volátil, incomodidad ante su sexo o cualquier otro, pero a la par capaz de empatizar con quien menos se esperaba y no sólo eso, sino formar un vínculo más real que cualquiera presentado en los primeros minutos del metraje.

¿Qué hace a Alexa ser como es? ¿Será que acaso la placa de titanio tiene la culpa de que sean los vehículos, con partes de este material, lo que logre satisfacerla? O es quizás simplemente una característica y nos encontramos con una representación no binaria, donde no se puede hablar de lo masculino o femenino y Alexa entremezcla unas con otras según se le van presentando.

Quizás lo único claro es el mensaje. Si bien biológicamente los humanos se catalogan como femenino o masculino, en cuanto al género y atracción sexual sólo los propios individuos deciden con qué se identifican y lo que les gusta, aunque al resto les pueda parecer una clase de desvío. Además, la directora se da el tiempo de utilizar ciertas referencias religiosas sobre el “Hijo de Dios”, esta vez encarnado en una evolución del ser humano.

Titanio es una película brutal, conmovedora, terrorífica, incómoda y maravillosa, todo al mismo tiempo, pero no es ni por asomo, apto para todo público y así como Alexa no se clasifica en algún género, esta cinta no encaja en ninguna clasificación.

 

 

Ivonne Koike

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Licenciada en Comunicaión y periodismo, otaku y amante de la lectura. Creadora de contenido y un poquito rara y loca.