Reseña de la película: Socias en guerra

Título original: Like a Boss

Año: 2020

Duración: 83 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Miguel Arteta

Guion: Adam Cole-Kelly, Sam Pitman

Música: Christophe Beck

Fotografía: Jas Shelton

Reparto: Tiffany Haddish, Rose Byrne, Salma Hayek, Ari Graynor, Billy Porter, Jimmy O. Yang, Jessica St. Clair, Melissa Saint-Amand, Karan Soni, Natasha Rothwell, Jacob Latimore, Caroline Arapoglou, Lana Young, Catherine Carlen, Brittany Guess, Jennifer Coolidge, Catherine Parker,

 

Estelarizada por Salma Hayek, Tiffany Haddish y Rose Byrne, Socias en guerra deja mucho que desear en todos los sentidos, una pena por las actrices que en realidad hacen todo lo posible por sacar a flote el filme; sin embargo, se hunden con todo y bote ya que el guion es tan deficiente y los personajes bobos (el termino cliché se queda corto) que nada funciona como debería.

Mia y Mel han sido mejores amigas desde siempre, a pesar de tener personalidades tan diferentes han logrado congeniar de maravilla, al grado de haber fundado su propia marca de cosméticos. Sin embargo, parece que las cosas están por cambiar cuando Claire Luna, magnate de la industria cosmética, les hace una oferta millonaria que podría salvar su pequeño negocio de la quiebra pero también terminar con una amistad de años ¿qué ocurrirá?

La historia es una burla para las comedias y no aporta nada novedoso al género, centrándose en la amistad de dos mujeres –exprimido ya hasta el cansancio− que comienzan una guerra por algún motivo absurdo en lugar de hablarlo. Lejos de seguir el patrón que llevaría a una cinta al menos llevadera, Socias en guerra exagera aún más ya los clichés absurdos que siempre vemos en este tipo de películas: una con personalidad fuerte y apabullante (Tiffany Haddish) y la otra débil e inconforme (Rose Byrne).

Los personajes son exasperantes y lejos de crear un vínculo con el público se vuelven un chiste. Vemos a Salma fingir un acento mexicano que sólo acrecienta el estereotipo que se tiene de los latinos, con un color de cabello que la asemeja a ese chiste malo prevaleciente en películas adolescentes de la década de los 2000 donde las chicas populares y tontas iban a camas de bronceado hasta quedar color zanahoria. Y las otras dos, pese a que sus personajes lucen más humanos, aunque no por eso se vislumbra alguna evolución dentro del metraje, no terminan de encajar con la situación.

Socias en guerra es francamente decepcionante y lo único destacable es la química entre Rose y Tiffany, pero en lugar de rescatar la cinta causa molestia por no haberse esforzado un poco más en el guion para destacar al elenco que se tiene, ya que muchos de ellos ya han demostrado su habilidad histriónica en otras cintas del mismo género. Este 31 de enero estará en cines pero si lo que buscas es algo hilarante para disfrutar de tus palomitas, mejor mira por vigésima vez Legalmente Rubia.

Ivonne Koike

Licenciada en Comunicaión y periodismo, otaku y amante de la lectura. Creadora de contenido y un poquito rara y loca.