Reseña de la Película: Snake Eyes

Título original: Snake Eyes
Año: 2021
Duración: 121 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Robert Schwentke
Guion: Evan Spiliotopoulos, Joe Shrapnel, Anna Waterhouse
Música: Martin Todsharow
Fotografía: Bojan Bazelli
Reparto: Henry Golding, Andrew Koji, Úrsula Corberó, Samara Weaving, Haruka Abe, Takehiro Hira, Iko Uwais, Steven Allerick, Peter Mensah, Simon Chin, Samuel Finzi, Shota Kakibata, Calum Dench, Paul Cheng, Eri Ishida, Nicholas Dohy
Productora: Di Bonaventura Pictures, Hasbro Studios, Metro-Goldwyn-Mayer, Paramount Pictures, Skydance Productions.
Distribuidora: Paramount Pictures
Género: Acción. Aventuras | Spin-off

Nuevo Inicio, Mismos Problemas

Hasbro ha probado las mieles de la gloria taquillera aliado con Paramount gracias a ciertas franquicias, especialmente la de Transformers en pantalla grande y Mi Pequeño Pony en series y videohomes. Pero no todo ha sido miel sobre hojuelas para sus adaptaciones.

Battleship: Batalla Naval (Berg, 2012) por ejemplo, fue uno de los más dolorosos fracasos taquilleros. La saga de La Ouija ha dado tumbos irregulares entre el éxito y el fallo, entregando resultados medianos. Y los G. I. Joe llevan bastante tiempo sin probar suerte en salas de cine, siendo la última vez aquella secuela en la que The Rock y Bruce Willis, en el ya lejano 2013, intentaron darle vida a la franquicia obteniendo una recepción muy tibia.

Ocho años después de su más reciente intento de elevar a los Joes a planos interesantes, Hasbro y Paramount deciden arriesgarse para reavivar la franquicia de los comandos heróicos tomando como estafeta ni más ni menos que a uno de los miembros de G. I. Joe más populares: el intratable y siempre mudo Snake Eyes.

Dirigida por Robert Schwentke, la historia se centra en los orígenes del aplaudido héroe, a quien vemos crecer con un deseo de venganza debido al asesinato de su padre por un malvado villano. Esta motivación llevará a Snake Eyes (Henry Golding) a aliarse con una facción que promete darle lo que busca si hace un par de trabajos para ellos.

Este viaje llevará al confundido héroe a tierras japonesas, donde se unirá a las filas del clan Arashikage, lugar donde encontrará su verdadero camino y, de paso, se dará cuenta del mal que afecta al mundo de las manos de la infame corporación Cobra.

Si bien Henry Golding no es un mal actor, tanto el guion de la cinta como el mal montaje de las escenas de acción hacen que el traje de Snake Eyes le quede grande. Esto pasa ante la insistente necesidad del filme en querer desarrollar de más a un personaje que no suele ameritar mucha profundidad ya que suele ser callado y rara vez habla.

Aquí, Snake Eyes se mete en un relato digno de un dorama japonés pero mal ejecutado, en el que tratan de darle una seriedad y profundidad al protagonista que no era necesario para su historia. Si bien se aplaude que quieran cambiar de rumbo en la franquicia para darle un tono más solemne, todo eso se diluye en el momento en que elementos irreales fantásticos se meten en el relato como una piedra mágica o anacondas gigantes. 

Tanto le pesa a Snake Eyes este drama excesivo que la acción queda relegada a un segundo plano y cuando llega, la ejecución de ciertas escenas resulta pobre, especialmente en aquellas secuencias mano a mano, donde la cámara se mueve tanto y la edición es tan abrupta que resulta errática, mal ejecutada, desaprovechando a Golding, su compañero Andrew Koji pero sobre todo a Iko Uwais, quien es un gran arte marcialista pero que en esta historia es relegado a un papel casi incidental que no luce ni en el papel y mucho menos al verlo en acción. 

Ni siquiera la inclusión de personajes clásicos de la franquicia como La Baronesa (Úrsula Corbero) o Scarlett (Samara Weaving) hace que la historia mejore. Peor aún, son usadas como mero fan service que de repente sirven como pretexto para una serie de eventos que buscan ampliar de nueva cuenta la franquicia, dando a entender que este universo se expandirá aunque no tenga una pizca de ligero sentido.

Esto a su vez afecta al ritmo de la cinta en la que durante un muy buen rato parece que no pasa nada más que conversaciones bastante derivativas. Si bien el trabajo de fotografía destaca los paisajes y la cultura japonesa e incluso la musicalización aporta algunos buenos temas, todos se ven desaprovechados ante un reinicio que no tiene ni ojos ni alma de serpiente, haciendo que este intento de reinicio peque de aburrido, largo, de tomarse demasiado en serio pero sobre todo demuestra que este podrá ser un nuevo inicio pero tiene los mismos problemas o más que las anteriores.

Aarón Navarro

Comunicólogo, melómano, cinéfilo, amante de la lectura. Escribo opiniones/reseñas de películas y series.