Reseña de la película: Luz negra

Título original: Blacklight

Año: 2022

Duración: 108 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Mark Williams

Guion: Nick May, Mark Williams. Historia: Nick May, Brandon Reavis

Música: Mark Isham

Fotografía: Shelly Johnson

Reparto: Liam Neeson, Aidan Quinn, Taylor John Smith, Emmy Raver-Lampman, Claire van der Boom, Yael Stone, Tim Draxl, Georgia Flood, Caroline Brazier, Sunny S. Walia

Productora: Coproducción Estados Unidos-China-Australia; Zero Gravity Management, Sina Studios, Film Victoria, Lightstream Pictures Australia, Screen Australia

Género: Acción. Thriller

Dentro del cine de acción siempre han existido los ahora denominados ‘indestructibles’. Esos grandes héroes que pasaban por un infierno, enfrentaban a toda clase de villanos, atravesaban situaciones imposibles, esquivaban cada bala o ataque y se volvían inmortales guerreros a los que los malosos le hacían lo que el viento a Juárez.

Ahí están las grandes leyendas de acción como Schwarzenegger, Stallone, Willis, Lee, Norris, Eastwood, entre una larga lista que abarcaron por un periodo largo las salas. Una de las más recientes adquisiciones a ese halo de inmortalidad ya digno de tener su propio subgénero es, ni mas ni menos, que Liam Neeson, actor que debido a situaciones fuera del mundo de Hollywood, ha aceptado hacer roles de tipo de acción maduro que siempre va en busca de venganza, es movido por la supervivencia o busca ajusticiar a aquellos que lo han traicionado, sin importar el orden de los factores.

(L to R) Liam Neeson stars as Travis Block and Taylor John Smith stars as Dusty Crane in director Mark Williams’ BLACKLIGHT, an Open Road Films release. Credit : Ben King / Open Road Films

Desde la trilogía de Búsqueda Implacable, el intérprete ha repetido incontables veces ese rol ya sea en un avión (Non Stop: Sin Escalas, Collet-Serra, 2014), un tren (El Pasajero, Collet-Serra, 2018) o simplemente buscando hacer justicia por su propia mano sin importar el clima, la corrupción o cualquier situación en la que se vea él o sus seres queridos amenazados por algo o alguien.

Luz Negra se suma a esa larga lista del género de acción a lo Neeson en la que interpreta a Travis Block, un agente privado del FBI que descubre una conspiración que se vuelve una amenaza para los civiles. Es así que Block enfrentará al sistema que antes lo cobijaba para buscará hacer caer todo el peso de la justicia ante esos ambiciosos corruptos que cometieron el grave error de meterse con su familia. A la par de ello se desarrolla una subtrama acerca de una periodista que será quien ayude a nuestro protagonista a buscar justicia.

Mark Williams dirige esta nueva entrega, marcando su segunda colaboración al lado de este histrión en un trhiller político que pierde todo sentido y fuerza al hacer un guion flojo que cae en todos los clichés que hemos visto antes en las cintas de Neeson. Pero tristemente, parece que el actor ya no da el ancho para este tipo de películas. Sus peleas lucen deslucidas, cansinas y mal montadas. Al mismo tiempo, el director no sabe qué hacer con los momentos de supuesta tensión que debería haber e incluso no sabe sacar provecho de las escenas de persecución y acción, haciendo que luzcan bastante mal montadas.

Aunado a ello, el guion propone muchas ideas interesantes que remiten a las épocas de J. Edgar Hoover y su dominio del sistema de justicia que usaba a favor de sus ideales, las consecuencias con los veteranos de guerra y soldados explotados así como la cuestión de la libertad de expresión en la prensa y el riesgo de hablar con la verdad. Todo ello es ignorado por una base tan genérica que ofrece un final tan anticlimático que se siente apresurado.

Mas allá de Neeson, el resto del cast hace lo posible con esa historia que carece de emotividad y suspenso. A pesar de ello, es grato ver de vuelta a Aidan Quinn, quien se convierte en un interesante antagonista que tiene una resolución tan simplona que desentona con lo propuesto en la idea del thriller de acción.

Y Neeson, más allá de no verse bien como héroe de acción, tiene un guiño interesante acerca de una enfermedad mental derivada de los tiempos de guerra: un trastorno obsesivo compulsivo que le da pie a mostrar algo diferente y de lo poco rescatable de esta nueva misión de venganza a la que está ya tan acostumbrado.

Así, Luz Negra intenta ser algo interesante pero nunca profundiza mas allá de la acción y el cliché de Neeson con habilidades, queriendo emular a thrillers políticos como El Día del Chacal (Zinneman, 1973) o Los Tres Días del Condor (Pollack, 1975) pero con cero sustancia y nula emoción, dando como resultado una de las cintas más flojas en la filmografía de este ‘indestructible’ Liam que debería comenzar a pensar en retirarse de este giro para hacer papeles mucho más interesantes.

Aarón Navarro

Comunicólogo, melómano, cinéfilo, amante de la lectura. Escribo opiniones/reseñas de películas y series.