Reseña de la película: Los muertos no mueren

Reseña de la película: Los muertos no mueren

Nombre original: The Dead Don’t Die

Año: 2019

Duración: 103 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Jim Jarmusch

Guion: Jim Jarmusch

Fotografía: Frederick Elmes

Reparto: Bill Murray, Adam Driver, Tilda Swinton, Chloë Sevigny, Steve Buscemi, Danny Glover, Caleb Landry Jones, Rosie Pérez, Iggy Pop, Sarah Driver, RZA, Selena Gomez, Carol Kane, Tom Waits, Austin Butler, Luka Sabbat, Sturgill Simpson, Alyssa Maria App, Sid O’Connell, Kevin McCormick,

Productora: Animal Kingdom.

Género: Comedia, Terror

Este 15 de noviembre llegará por fin a los cines mexicanos la comedia de terror Los muertos no mueren, escrita y dirigida por Jim Jarmusch, misma que tuvo su estreno mundial en el Festival de Cine de Cannes el 14 de mayo de 2019. Esta sátira de la sociedad norteamericana, si no es qué mundial, tiene entre sus filas a personalidades del cine y la música como: Bill Murray, Adam Driver, Tilda Swinton, Chloë Sevigny, Steve Buscemi, Danny Glover, Caleb Landry Jones, Iggy Pop y hasta Selena Gómez.

La cinta inicia presentándonos la localidad de Centerville y haciendo un guiño al ficticio castillo de Canterville –comenzando con las alusiones prevalecientes en todo el largometraje acerca de películas, directores y hasta cuentos de terror− donde el Jefe de policía Cliff Robertson y el Oficial Ronnie Peterson comienzan a notar que las cosas no marchan para nada bien, el sol no parece dispuesto a ocultarse, los artefactos electrónicos no funcionan de forma adecuada y esa extraña mujer encargada de la morgue no dan buena espina.

Súbitamente y bajo la explicación de que la Tierra ha cambiado de eje, los muertos salen de sus tumbas y comienzan a devorar a los vivos, ahora los sheriffs del pueblo y algunos aficionados del género deberán ingeniárselas para sobrevivir a esta noche de los muertos vivientes. Aislados en medio de la nada, sin posibilidades de huir y con más muertos que vivos, las cosas se pondrán rudas para aquellos que intenten salir de casa.

El primer punto que tira por completo la atención del público es el ritmo de la narrativa, terriblemente lento y simple −completamente ad hoc con el intento de western americano bosquejado por Jim Jarmusch− con momentos de silencio cuyo propósito era quizás causar risa sin éxito; sin embargo, hay escenas bien logradas que se agradecen, así como interacciones y diálogos que si bien no aportan nada a la trama sí a los gustos de la audiencia.

Lo verdaderamente interesante del guion es la burla al comportamiento consumista de la sociedad americana −viendo la cinta como una sátira su humor funciona mejor−, sobre todo al ver a estos zombis volver a sus antiguos hábitos, por ejemplo buscar la señal de Wi-Fi−, así como el comportamiento errático y apático presente en los personajes principales Cliff y Ronnie a quienes parece no afectarles de sobremanera el estar en medio de una apocalipsis zombi y se mantienen en una cotidianidad pocas veces vista en este tipo de filmes.

Se rompe la cuarta pared en varias ocasiones al referirse una y otra vez al conocimiento de estar dentro de una cinta, a vidas reales, a nacionalidades o datos que parecieran una tranquila charla entre dos actores y no entre policías; sin embargo, pese a lo monótono del ambiente, en general estas interacciones causan alguna risilla entre el público, aunque eso sí, no terminan de salvar la cinta. 

Los muertos no mueren no es una parodia, ni siquiera una comedia, es una de esas cintas que no se sabe cómo catalogar. No es una película de zombis si esperas ver muertos vivientes invadiendo el pueblo, bueno sí, pero no al estilo de George A. Romero pese a mencionarlo en varias escenas y hacerle un tributo al asemejar estos muertos a los del cineasta, con maquillaje en vez de efectos especiales. Así que no lo olvides, si eres fan del director seguramente disfrutarás esta reinterpretación del cine de muertos vivientes con una dosis de sátira al mundo consumista y enajenado en que el aburrimiento predomina.

Ivonne Koike

Licenciada en Comunicaión y periodismo, otaku y amante de la lectura. Creadora de contenido y un poquito rara y loca.