Reseña de la película: La maldición renace

 Título original: The Grudge

Año: 2020

Duración: 94 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Nicolas Pesce

Guion: Nicolas Pesce

Música: The Newton Brothers

Fotografía: Zack Galler

Reparto: Demian Bichir, John Cho, Andrea Riseborough, Lin Shaye, Betty Gilpin, William Sadler, Jacki Weaver, Frankie Faison, Stefanie Sherk, Tara Westwood,

Productora: Ghost House Pictures / Good Universe / Columbia Pictures / Sony Pictures Entertainment

Género: Terror

Hace unos quince años el J-horror causaba furor en occidente por los remakes americanos de El aro, El ojo o La maldición, gracias a estos y el creciente interés en las cintas orientales, pudimos apreciar otros títulos en su idioma original ante el naciente interés por su manera de desarrollar el terror: sin efectos especiales o un monstruo terrible, sólo maquillaje y suspenso por todos lados.

Sin embargo, también a casusa de esto, comenzó la sobre explotación de los títulos, trayendo secuelas y precuelas innecesarias con tal de mantener al público enganchado. La maldición renace, la cual se estrena este viernes 14 de febrero, es un claro ejemplo de esto último, ya que el filme original cuenta ya con incontables versiones que se han apartado cada vez más de la visión de Takashi Shimisu.

En este reinicio –porque no es del todo un remake− la historia se aparta de Japón y de la familia Saeki, aunque la usa en un comienzo como punto de partida ya que la cinta empieza con una mujer saliendo de la conocida casa, llamando por teléfono y avisando sobre algo muy perturbador dentro del hogar, razón por la cual decidía regresar a Estados Unidos. Una vez allí asesina a su familia para después suicidarse, dando inicio así a una nueva maldición para todos aquellos que entren a su propiedad.

Siguiendo el patrón de las cintas, la historia se divide en varias mini historias de las personas que han sido alcanzadas por esta venganza; sin embargo, al contrario de la original, donde no poseemos un narrador y le toca al espectador conectar todas las historias y entender qué sucede, La maldición renace posee un personaje central, la detective Muldoon (Andrea Riseborough), quien investiga y va hilando todos los eventos trágicos acontecidos alrededor de la casa, cambio que le quita bastante suspenso al filme.

Otro cambio, para disgusto de los asiduos al horror japonés, es el uso del susto fácil y aunque si mantienen un poco la tradición del maquillaje –aunque no esperes fantasmas blancos típicos japoneses−se les confiere un aire monstruoso para adaptarlos al terror consumido por Occidente. Además, el elemento de la sangre por momentos tiende a lo grotesco con la intención de dar más miedo, pero sin conseguirlo.

Algunos personajes parecen de relleno, como el detective Goodman (Demian Bichir) quien es introducido como alguien importante pero al final termina por ser intrascendente y hasta estereotipado como el típico policía mexicano creyente y respetuoso de lo paranormal, pero que no aporta lo más mínimo a la cinta. De igual forma, no queda muy clara su relación con la historia de la casa más allá de haber visto a su compañero sucumbir ante la maldición.

La edición deja mucho que desear en su intento de fragmentar la cinta, emulando las divisiones de la historia ofrecidas en las originales, debido a que ciertas secuencias parecen haber omitido un punto importante mientras que otras son simplemente inconexas, pasando bruscamente de una charla a la acción sin que haya un motivo.

La maldición renace es un intento fallido por revivir una saga ya muerta. La original no da demasiadas respuestas, y esto es lo más aterrador de la misma, el estado de suspenso y desconcierto en que sume al espectador; sin embargo, al intentar adaptarla a la visión occidental, dan respuestas donde no las hay, justifican e incluso muestran el porqué de asuntos innecesarios. Es así como el filme no hace justicia y termina siendo una cinta más que pasará al olvido entre todos los demás intentos de capturar de nuevo el interés por la maldición de la familia Saeko.

Ivonne Koike

Licenciada en Comunicaión y periodismo, otaku y amante de la lectura. Creadora de contenido y un poquito rara y loca.