Reseña de la película: La luz del diablo

Título original: Prey for the Devilaka

Año: 2022

Duración: 93 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Daniel Stamm

Guion: Robert Zappia. Historia: Robert Zappia, Todd R. Jones, Earl Richey Jones

Música: Nathan Barr

Fotografía: Denis Crossan

Reparto: Jacqueline Byers, Virginia Madsen, Ben Cross, Colin Salmon, Nicholas Ralph, Christian Navarro, Tom Forbes, Lisa Palfrey, Debora Zhecheva, Owen Davis, Velizar Binev, Posy Taylor, Cora Kirk, Elizabeth Gibson

Productora: Gold Circle Films, Lionsgate. Distribuidora: Lionsgate

Género: Terror. Thriller | Posesiones / Exorcismos. Religión

Sinopsis

Una joven monja, la hermana Ann (Jacqueline Byers), se prepara para un exorcismo y se enfrenta a una fuerza demoniaca que está misteriosamente relacionada con su pasado.

El cine de horror y los exorcismos van de la mano, esa parte demoníaca es algo que siempre ha enganchado al público, que lo seduce para ir a ver una película, y definitivamente también a los productores y directores, que cada año en cartelera estrenan al menos tres o cuatro películas que tienen a un exorcismo en el título o en la trama. La luz del diablo llega dentro de la corriente, pero con las ganas de escapar de las tramas básicas, por eso presenta, hasta cierto punto, de una forma original el tema, centrada en una escuela-hospital en donde se aprende a ser exorcista y se trata a los pacientes con posesiones demoníacas.

Y sí, la película tiene su aportación con tintes feministas que ayudan a que la película se sienta más fresca e irreverente en contra de lo que siempre nos muestran en la Iglesia Católica, la atmósfera es interesante, la idea en general es muy interesante, con todo el tema de la monja que se convierte en la segunda mujer en la historia de la iglesia que puede aprender a hacer un exorcismo, cómo funciona el hospital, pero al final la película no puede escapar de  los clichés y estereotipos del género de las posesiones, eso no la convierte en mala película, porque definitivamente no lo es, pero tampoco le alcanza para ser muy buena, se queda en un punto medio, en el que por cierto se estanca.

Lo cierto es que la película evoluciona de una forma extraña, al principio hay sobresaltos, hay terror puro, pero de pronto todo se transforma en una suerte de película de súper héroes armados con una cruz y una biblia, lo cual insisto, se siente raro, porque pasa de tener una atmósfera tensa y oscura, a que veamos como la protagonista: la hermana Ann (Jacqueline Byers) enfrentar al demonio que la persigue,, guiñando ojos y con una sonrisa, se le va el miedo, y eso se siente raro, las actuaciones son como raras, no encajan en una película de terror.

Sí hay situaciones ridículas, como un flashback a cuando nuestra heroína tenía quince años y se ve hasta más vieja que en el presente de la trama, o el kit de exorcismo que se entrega a los padres como armadura digna de un súper héroe de cómics. Eso sí, los efectos visuales son buenos, sobresalientes y lo más importante: aterradores.

Para los amantes del género vale la pena verla, y ya dependiendo de como le vaya, hay una ventana abierta para que se convierta en una saga, que parece que irá más enfocada a la acción, que al terror puro, y eso es interesante. Una película dominguera y que aplica el clásico: hay que asustarse de vez en cuando.

 

Óscar Ignacio Beltrán González