Reseña de la película: Juon 2: La Maldición Final

Título en español: Juon 2: La Maldición Final
Título original: 
Ju-on: Za fainaru
Dirección: 
Masayuki Ochiai
Guion: 
Takashige Ichise, Masayuki Ochiai
Productora: 
Fujishoji / Gambit / Iwamoto Kinzoku
Música: 
Kuniaki Haishima
Elenco: 
Hikaru Kaihotsu, Ren Kiriyama, Kai Kobayashi, Miyabi Matsuura, Nonoka Ono, Misaki Saisho, Nozomi Sasaki, Airi Taira, Yurina Yanagi
Género: Terror
Distribuidora: 
Cinemex Presenta
País: 
Japón
Duración: 
90 min.
Fecha de estreno: 
7 de Junio de 2019

La octava película de esta franquicia es una secuela directa de Ju-on: The Beginning of the End estrenada en 2014 con lo cual terminaría el reboot de las primeras películas estrenadas a principios de la década de los 2000 aunque el director original, Takashi Shimizu, no intervino en estas. De igual forma, pese a no ser propiamente un remake algunas de las escenas recuerdan a las previamente vistas en alguno de los tantos filmes hechos sobre la desgracia de la familia Saeki.

La película comienza inmediatamente después de su precuela con la desaparición de Yui, una maestra de primaria quien luego de investigar las ausencias de uno de sus alumnos llamado Toshio, quien parecía negarse a asistir al colegio, parece haberse ido sin dejar rastro. Esta vez la historia se centrará en Mai, hermana mayor de la anterior y quien tras hojear las pertenencias de la misma y tener constantes pesadillas con ella, decide buscar al chico para obtener alguna pista de su paradero.

Al ser parte del mundo Ju-on, la narrativa se fragmenta en ocho episodios no cronológicos y protagonizados por distintos personajes; en ellos se nos describirá la relación guardada con la maldición que ha azotado a la familia Saeki y sus involucrados. Para los espectadores occidentales, este artilugio utilizado precisamente en una película de horror japonesa -las cuales son conocidas por un inicio lento y cargado de significado- es tedioso si no se está acostumbrado a este tipo de filmes donde se dosifica la información; es hasta el final cuando todos los datos pueden encajarse como un rompecabezas.

Ju-on mejor conocida como la Maldición en Latinoamérica vio la luz en el auge del j-horror junto con cintas como Ringu (versión japonesa de el Aro) en los noventas. En Occidente fue tan bien recibida que tuvo su readaptación estadounidense protagonizado por Sarah Michelle Gellar bastante mala por cierto, como todas las versiones hechas por el vecino del norte de éxitos orientales de terror al no entender el verdadero trasfondo de las historias y su cultura.

Las primeras dos películas tienen escenas que si bien no entran en “los sustos” a los que Hollywood nos tiene acostumbrados -ocasionados más por el factor sorpresa y la atmósfera creada por el sonido digital- sí quedarán en nuestra memoria debido a lo creepy de las mismas. En esta entrega se recupera la clásica silueta blanca de Kayako y su aterradora forma de bajar las escaleras mientras truena de una forma sobrenatural, así como la espectral forma de Toshio sentado en cuclillas en algún rincón de la pantalla.

Si bien sus personajes distan mucho de ser elaborados, parecieran haber sido pintados para ajustarse a la idea preconcebida de la palidez mortal en los fantasmas, es esto lo que mejor les funciona. Podría compararse en sobriedad a un Michael Myers de Halloween, quien sólo necesita una máscara y un cuchillo para causar sobresalto en sus víctimas y espectadores. Es así como madre e hijo con un maquillaje y efectos más bien sobrios, logran causar terror con sus miradas y gestos.

“Cuando una persona pierde la vida víctima de una gran furia, se genera una maldición en ese sitio, condenando así a todo aquel que entre en contacto con ella.” En el folclor japonés los yūrei o fantasmas son comúnmente representados en forma femenina. Las mujeres japonesas son por lo general calladas y sumisas y se pensaba que estas inhibiciones quedaban atrás cuando perdían la vida ¿quién podría detener entonces su furia? ¿No volverían para vengarse de los hombres que las maltrataron?

Ju-On 4: The final curse marcaría el final de esta franquicia trayendo consigo la culminación de la maldición inicial; sin embargo, al no contar con la participación del director original en ningún aspecto técnico o creativo, la hacen alejarse de la estética visual manejado con anterioridad. Hay tropiezos de narrativa por momentos, ya que el terror psicológico, usado en las primeras partes, se basaba en la interacción del espectador con la información dada y llena de supuestos, mientras que en esta pareciera haber más certezas, aunque quizás sea porque la premisa ya todos la conocemos.

Pese a no ser la mejor película de este género, más por ser un intento de seguir explotando a la gallina de los huevos de oro, resulta amena al estar plagada de guiños a las versiones anteriores como son las manos fantasmales que aparecen, el cabello de Kayako, el cual pareciera tener vida propia, así como las escenas mencionadas con anterioridad y que fueron icónicas de las primeras.

Si eres un amante del cine de terror japonés y has seguido esta saga a lo largo de los años, en esta entrega se da información de la familia de Takeo Saeki, algo jamás visto en cintas anteriores. Si por el contrario, nunca has visto una película de esta franquicia, te recomendaría buscar al menos Ju-on: The Beginning of the End para tener una noción de qué debes esperar y quienes son los personajes. De igual forma te sugiero, si eres nuevo con el cine japonés, tener mucha paciencia; los inicios lentos no son nada fáciles las primeras veces que te enfrentas a ellos.

“Juon 2: La Maldición Final” llegará a las salas de cine de México el viernes 7 de Junio de 2019.

Ivonne Koike

Licenciada en Comunicaión y periodismo, otaku y amante de la lectura. Creadora de contenido y un poquito rara y loca.