Reseña de la película: Érase una vez un genio

Título original: Three Thousand Years of Longing

Año: 2022

Duración: 108 min.

País: Australia

Dirección: George Miller

Guion: George Miller, Augusta Gore. Relato Corto: A.S. Byatt

Música: Junkie XL

Fotografía: John Seale

Reparto: Idris Elba, Tilda Swinton, David Collins, Alyla Browne, Hayley Gia Hughes, Angie Tricker, Sarah Houbolt, Kaan Guldur, Jason Jago, Aska Karem, Aiden Mckenzie, Berk Ozturk, Jack Braddy, ver 11 más

Productora: Coproducción Australia-Estados Unidos

Género: Drama. Fantástico. Romance

Sinopsis

La Dra. en literatura Alithea Binnie (Tilda Swinton) parece estar feliz con su vida aunque se enfrenta al mundo con cierto escepticismo. De repente, se encuentra con un genio (Idris Elba) que ofrece concederle tres deseos a cambio de su libertad. En un principio, Alithea se niega a aceptar la oferta ya que sabe que todos los cuentos sobre conceder deseos acaban mal. El genio defiende su posición contándole diversas historias fantásticas de su pasado. Finalmente, ella se deja persuadir y pedirá un deseo que sorprenderá a ambos.

Opinión

Este 8 de septiembre llega a cines Érase una vez un genio, cinta que regresa a George Miller a las salas de cine, explorando ésta vez el mundo de la fantasía que, en un predestinado encuentro, se liga con el mundo moderno a través de la adaptación cinematográfica de la obra de A.S. Byatt.

La trama se centra en Alithea Binnie, una doctora en literatura bastante peculiar que se encuentra con una botella que apresaba a un genio, igual que en los cuentos que tanto ha leído y estudiado; volviéndose la protagonista de su propio relato al ser tentada a decidir entre sus tres más grandes anhelos y conjurarlos a modo de deseo, aunque no sin antes exponer el inevitable desenlace caótico de todos los cuentos donde el protagonista lo hace, tornando en una fábula los relatos y haciendo énfasis en los humanos siendo presas de su propia avaricia.

El ritmo inicia lento, jugando con la fotografía y los encuadres para presentarnos a Alithea, destacándola del resto gracias a su llamativo atuendo y siempre con tonalidades cálidas que se desprenden del rojo para mostrarnos no sólo la vitalidad sino también la belleza que hay detrás de unas gafas de gruesa montura. Sin embargo, una vez que el genio es convocado, la narrativa toma fuerza y encuentra su paso.

Las secuencias que recrean los recuerdos del Djinn son también equilibradas en color, utilizando el verde, morado y amarillo para mostrar las personalidades de sus anteriores amos y orientar al espectador hacia el origen de sus verdaderos anhelos que, en ciertos casos, los llevarán a su perdición, con un final de cuento de hadas, donde sólo hay moralejas y no un final feliz.

Érase una vez un genio se mueve cómodamente entre el presente –una época donde los hombres vuelan en aves de acero− y el pasado –cuando el Rey Salomón podía obtener lo que quisiera e incluso sabía qué deseamos las mujeres−; entre lo real y la fantasía haciendo la separación de lo real y lo fantástico, algo invisible; sumiendo a quien lo ve en un ambiente de ensueño que evoca la tierna infancia.

Ivonne Koike

Licenciada en Comunicaión y periodismo, otaku y amante de la lectura. Creadora de contenido y un poquito rara y loca.