Reseña de la película: En buenas manos

Título original: Pupille

Año: 2018

Duración: 107 min.

País: Francia

Dirección: Jeanne Herry

Guion: Jeanne Herry

Música: Pascal Sangla

Fotografía: Sofian El Fani

Reparto: Sandrine Kiberlain, Gilles Lellouche, Elodie Bouchez, Olivia Côte, Clotilde Mollet, Jean-François Stévenin,

Productora: Coproducción Francia-Bélgica; Les Productions du Trésor / Chi-Fou-Mi Productions

Género: Drama

El 23° Tour de cine francés trae a las pantallas de Cinépolis una gran variedad de títulos, entre ellos se encuentra En buenas manos, cinta con siete nominaciones en los Premios César del 2018 incluyendo mejor película y director. Este filme que a veces pareciera más un documental sobre la adopción en Francia, logra conmover gracias a las actuaciones de Sandrine Kiberlain, Gilles Lellouche y Élodie Bouchez.

La historia inicia con una universitaria quien llega al hospital pidiendo ser ingresada por estar a punto de dar a luz, en cuanto le piden su número de servicio social ella aclara que no pretende quedarse con el infante, desea darlo en adopción. En cuanto nace, una trabajadora social llega a explicarle cómo funciona el programa y los dos meses permitidos para cambiar de opinión y recuperar a su hijo; aunque la chica no parece interesada.

En cuanto la joven madre deja el hospital el trabajo de todas las partes comienza, por un lado deben encontrar un hogar de acogida dispuesto a aceptar a un bebe recién nacido y por otro, tener una familia para adoptar formalmente al bebé en cuanto pasen los dos meses de prueba. Y es así como entre todas las posibles opciones aparece el nombre de Alice, una mujer quien lleva diez años intentando ser candidata y ahora –se han aprobado los hogares monoparentales− tiene una oportunidad.

La trama gira en torno a Theo, el infante, y su proceso de adopción a pocos meses de du nacimiento. Paralelamente, existen tres historias de quienes se ven involucrados en su nacimiento y acogida, estos son tocados a grandes rasgos, sin profundizar más de la cuenta y dejando más preguntas que respuestas. La narrativa tiende a ser confusa en la historia de Alice debido a las múltiples miradas al pasado y presente, las cuales no son siempre claras y pierden al espectador en ese vaivén de imágenes.

La fotografía es preciosa, con paisajes rurales y urbanos, los cuales dotan de un aire de tranquilidad y monotonía la historia. Además, la humanización que se le da al bebé desde el momento de su nacimiento es impactante para quienes no están familiarizados con estas prácticas, donde se sugiere que pese a no entender nuestro lenguaje, entienden el tono de la voz y el simple hecho de una despedida de su madre, explicando sus razones para dejarlo, causará en él un mejor desarrollo en su forma de relacionarse con los demás.

Con una historia simple y sin pretensiones, el director Jeanne Herry logra conmover al espectador aunque no por eso presenta una cinta excepcional. Monótona por momentos y confusa en algunas historias logra al fin presentar una sociedad que parece ir por buen camino en la aceptación de las diferencias, ya sea por querer adoptar a los 41 años, estando sola o por ser una universitaria quien no desea ser madre de un niño que procreó con una pareja ocasional. Una buena película que funciona y entretiene pero no maravilla.

 

Ivonne Koike

Licenciada en Comunicaión y periodismo, otaku y amante de la lectura. Creadora de contenido y un poquito rara y loca.