Reseña de la película: Cuando el demonio llama

Director: Tord Danielsson, Oskar Mellander

Guion: Tord Danielsson, Oskar Mellander

Reparto: Dilan Gwyn, Linus Wahlgren, Eddie Eriksson Dominguez

Título original: Andra sidan

Este 21 de octubre llegará a las salas de cine Cuando el demonio llama, cinta sueca que nos presenta un largometraje clásico desarrollado en una vieja casa con pisos que rechinan, cuartos oscuros y un niño como detonador de “algo” que allí habita.  La cinta debió estrenarse en 2020, pero por la pandemia será esta temporada pre-halloween cuando al fin la podamos disfrutar, además de tener como dato curioso que está basada en un hecho real.

La cinta nos presenta a una pareja que está buscando un nuevo hogar para vivir juntos, pero para mala suerte terminan en la típica casa grande, espaciosa y barata que inmediatamente nos dice que algo está mal con ella; sin embargo, para ellos es perfecta y deciden comprarla en el acto.

Shirin y Fredrik, la pareja, llevan consigo a Lucas, el hijo del matrimonio previo del hombre, cuya esposa murió y a quien el niño aun la extraña, por lo cual Shirin no se preocupa al escucharlo preguntar si los muertos regresan; sin embargo, desde los primeros días comienza a notar al niño hablándole a las paredes, aunque piensa que quizás sea un amigo imaginario.

Las cosas empeoran cuando Fredrik anuncia que deberá ausentarse de casa por varios días debido a su trabajo y cada noche parece un infierno peor que la anterior, con ruidos, sombras y “algo” tratando de llevarse al pequeño Lucas, quien sólo atina a decir que el otro niño le habló de eso, del extraño ser que habita en la casa.

La cinta utiliza elementos del terror clásico para adentrarte en la historia, como es el presentarte una casa sumida en la oscuridad donde cada sombra podría no ser lo que parece. Además de usar a los niños como víctimas inocentes y que parecieran atraer a lo que sea que allí habita. El uso de los pasillos oscuros, el amigo imaginario y una “probadita” de lo que allí habita en los primeros minutos del filme dan una muestra al espectador sobre hacia dónde irá el guion.

La historia se desarrolla de forma lenta y predecible con alguno que otro sobresalto, más gracias al susto fácil que a un ambiente en realidad aterrador. En general no es una película que te mate de miedo, así que aquellos que no sean muy fan de no poder dormir en las noches puede ir a verla con toda confianza.

La historia, con todo y que presuma estar basada en un hecho real, no es nada original, más bien pareciera una mezcla de varias cintas de casas embrujadas y que te guían a un final predecible. Son los detalles que se van dando a lo largo del metraje los que comienzan a develar toda la historia, ni siquiera el intento de darle un giro a la trama logra consolidarse y pareciera más un intento fallido de agregar suspenso.

 

Ivonne Koike

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Licenciada en Comunicaión y periodismo, otaku y amante de la lectura. Creadora de contenido y un poquito rara y loca.