Reseña de la película: Annabelle 3: Viene a Casa

Título en español: Annabelle 3: Viene a Casa
Título original: 
Annabelle Comes Home
Dirección: 
Gary Dauberman
Guion: 
Gary Dauberman (Historia: James Wan)
Fotografía: 
Michael Burgess
Música: 
Joseph Bishara
Elenco: 
Mckenna Grace, Patrick Wilson, Vera Farmiga, Madison Iseman, Katie Sarife, Stephen Blackehart, Steve Coulter, Eddie J. Fernandez, Michael Cimino, Emily Brobst, Alison White, Paul Dean, Luca Luhan
Género: Terror
Distribuidora: 
Warner Bros. Pictures
País: 
Estados Unidos
Duración: 
106 min.
Fecha de estreno: 
27 de Junio de 2019

Annabelle 3: Viene a Casa (Annabelle Comes Home, Gary Dauberman, 2019) es la nueva entrega de la muñeca diabólica que es a la vez parte del Warrenverso, el universo de películas de terror que inició con los relatos tomados a partir de las experiencias reales que vivió el matrimonio de expertos en lo oculto y lo paranormal conformado por Ed (Patrick Wilson) y Lorraine Warren (Vera Farmiga).

Sin embargo, en esta ocasión la pareja cede los focos a su hija Judy (Mckenna Grace), quien debe afrontar la herencia en vida que conlleva ser hija de personajes famosos por sus habilidades y casos, lo cual no sólo plantea hacer frente al ostracismo social que ello le genera, sino a también tener habilidades similares a las de su madre, con lo cual se vuelve un blanco de ataque para las diversas entidades habidas y por haber en este peculiar universo.

Si bien Annabelle 3 puede ser esperada con recelo debido a lo trillado que han resultado el formato y el tono con el que se han abordado las diversas instancias de este cúmulo de franquicias, apenas sostenidas en conjunto por ese “aire de familia”, y al hecho que la cinta fue dirigida por Dauberman, un debutante en la silla de director (pero un gran conocedor del material en virtud de tener a sus espaldas una buena cantidad de guiones para las diversas historias de este linaje cinematográfico), lo visto en pantalla tiene tanto para desechar la desconfianza como para sostenerla de aquí a la siguiente entrega.

Con respecto a la desconfianza latente, la película no entrega ni ahonda más allá de lo que ya cualquier seguidor de esta y su parentela sabe, con lo cual los personajes no poseen un desarrollo más allá del necesario para poner en marcha los mecanismos del espanto esperados; a su vez, la falta de un desarrollo con más sustancia hace que personajes como Daniela (Katie Sarfie), el detonante “sin querer” de los eventos de esta cinta, caiga con más pena y enojo (debido a que tiene idea de en lo que se está metiendo) que con simpatía pese a las ¿buenas? intenciones detrás de sus acciones.

También está la falta de gran originalidad detrás de la puesta en escena, que sigue cayendo en los lugares comunes nacidos del estilo que ha funcionado y de la necesidad de mantener las formas visuales que dan seña de seguir siendo parte del mismo universo que las anteriores, con lo cual hay sustos que pueden dar más risa que gusto.

No obstante, el filme posee ciertos elementos que la salvan del desastre para mantenerla a flote con cierto decoro. Por un lado, está el buen trabajo realizado con las actrices, tanto Grace y Sarfie como Madison Iseman, quien juega el papel de Ellen, la niñera de los Warren. Las tres actrices logran generar los vínculos necesarios para que lo que les suceda siga manteniendo la atención a pesar de las malas decisiones que llegan a tomar (sobre todo y en especial Daniela) para poder mantener la cinta dentro del tiempo necesario para ser considerada un largometraje.

Por otro lado están ciertas decisiones detrás de cámara y en la ambientación que, por “frescura” y copia-¿homenaje? permiten establecer uno que otro sobresalto en los ya curtidos en este tipo de cine, a la par que obrará lo necesario en aquellos despistados o de piel delgada ante lo macabro. Los tributos obvios son el decorado y uso de puertas entreabiertas que refieren a ese lugar encantado casi por antonomasia que son el Hotel Overlook y su habitación 237, los dos ambientes sacados de la ya clásica The shining (Stanley Kubrick, 1980); los menos obvios tienen que ver con le juego que se establece entre los personajes y la casa, cuya construcción parece haber sida sacada del manual de Mike Flanagan (en especial de Ouija: origin of evil, 2016) y, aunque la copia no es exacta ni tan bien construida, hace lo necesario para que no se salgan de control ni el escenario ni los personajes.

Ahora, hablando de lo que permite refrescar los sustos, están la contención en los jumpscares gratuitos (los hay aunque en menor cantidad de lo esperado), la presencia de elementos camp y de serie B, intencionados o no, y gags construidos con eficiencia y acumulación para dar resultado cuando es necesario (sobre todo el construido en torno a Bob, el enamorado de Ellen), y un uso de la cámara y la geografía de la escena que permiten soltar una serie de planos y secuencias que añaden una capa de suspenso horripilante al deformar ligeramente espacios que han sido presentados una y otra vez como normales.

Si bien Annabelle 3 no es ni de cerca una joya del terror y contiene elementos cliché que pueden alejar o predisponer a buena parte del público a iniciar una nueva entrega de la también manida tendencia a despreciar lo despreciable y señalar lo señalable, tiene dentro de sí elementos que pueden permitir chanzas entre amigos o el rompimiento del miedo físico (más real y cercano) que pueda existir entre quienes opten por hacer de esta una experiencia de algo más que amigos.  

“Annabelle 3: Viene a Casa” llegará a las salas de cine de México el jueves 27 de Junio de 2019.

Alberto Marín