¿Cómo se cultivan las semillas del cannabis?

El uso del cannabis medicinal es un recurso que se está usando nuevamente, ya sea para aliviar dolencias y/o enfermedades tales como: artritis; migrañas, depresión o ansiedad. Sin embargo, esta planta se utilizaba desde muchísimo antes, incluso por civilización anteriores, con el mismo fin y aunque ahora es un tema algo controversial, debido a su uso lúdico, lo cierto es que tiene bastantes aportaciones para la salud, siempre y cuando se administre o consuma con las dosis indicadas por un médico.

Debido a la importancia del cannabis en la actualidad a futuro se bosqueja un exitoso porvenir para la industria del cultivo y producción de la misma, así que en esta entrada veremos los pasos que deberías seguir si por cuestiones médicas o negocio, estás pensando en comenzar a cultivarlas. Primero que nada, habrá que buscar la materia prima, en este caso las semillas, entre las cuales hay dos opciones, ya sea que encuentres el mejor banco de semillas autoflorecientes o utilices de las comunes que necesitan de todo el proceso natural para que germinen.

Las semillas autoflorecientes ( autoflowering o automáticas) son aquellas que, como su nombre lo indica, comienzan a florecer por sí mismas, es decir en función de su edad y no por la cantidad de sol, agua o cuidado invertido en ellas. Éstas contienen una genética denominada ruderalis, procedente de zonas con climas extremos como el sur de Siberia, el norte de Kazajistán o Rusia y es por ello que se recomiendan no sólo para resultados rápidos sino para las personas inexpertas en el cultivo.

El otro tipo de semillas, las normales o comunes, necesitarán de los cuidados usuales indicados para las plantas. Después de colocarlas en tierra se necesitará de agua para ayudarlas a germinar, por lo general la del grifo está bien, aunque algunas personas le agregan agua oxigenada (Peróxido de hidrógeno) para que así tenga una mayor cantidad de oxígeno y así aprovechar las propiedades antifúngicas, disminuyendo así la posibilidad de aparición de hongos durante el proceso.

En cuanto al pH del agua, este debería rondar un valor cercano a 6 y la temperatura oscilar entre unos 22 o 23ºC. También podrías agregar enraizadores o estimuladores radiculares en bajas dosis o bien balanceadas, ya sea en los momentos indicados o esperar hasta el trasplante. Lo anterior no es tan necesario, pero a algunas personas les gusta tener este tipo de cosas en cuenta; sin embargo, este paso en específico es el más importante, ya que de la germinación dependerá que la planta sea capaz de crecer y llegar a su máximo potencial.

Otro dato a tener en cuenta es el color de las semillas que no son autoflorecientes, éstas deben ser oscuras y duras, ya que si son verdes deberás esperar a que maduren por sí mismas antes de plantarlas, de lo contrario, no germinarán. Recuerda que el cannabis puede ser cultivado en el interior; sin embargo, germinará más rápido si se hace en el exterior y con ayuda de la luz del sol, así que intenta tener todo preparado para cuando consigas las semillas, ya que mientras más rápido tengas listos los preparativos, antes podrás empezar.

¡Buena suerte!

 

 

Ivonne Koike

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Licenciada en Comunicaión y periodismo, otaku y amante de la lectura. Creadora de contenido y un poquito rara y loca.